Ocurre que los gordos también debemos comprar ropa.
La rompemos y gastamos igual que cualquier mortal.
Ocurre que existen lugares de talles especiales para gordos.
Entrar a esas tiendas equivale a que ya no sos normal.
Y eso es un viaje.
En general la ropa de gordas tiene muchas flores. Y yo odio las flores. Las odio mucho. Además son casi siempre flores enormes. E N O R M E S.
Y además está el temita que cuesta todo el doble. Lo que por una vez tiene sentido porque gastan mucha tela.
Además que desde que estoy gorda no me pruebo la ropa, esos espejos indomables, con la luz de los probadores, es un golpe demasiado fuerte a la autoestima de cualquiera. Y me me llevo a casa, casi siempre una remera enorme, con flores enormes, con pantalones enormes. Que me queda grande o chica. Porque no me la probé.
Soy gorda, no hay nada que hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario