sábado, 8 de noviembre de 2014

Estamos hartos

Leo la crónica de cómo asesinaron a los 43 pibes de Ayotzinapa y mi mente viaja al pasado, cuando tenía 10 años y encontré un documento mecanografiado con el testimonio de una mujer torturada. La mitad de las palabras no las entendía. Las que entendía tenían el inconveniente de que eran tal el horror que no era posible compreder.
Me dio un furioso ataque de asma y terminé en el hospital.
Nunca conté lo que leí. Años después lo viví en primera persona.
Ayer leí el relato del asesinato de los 43 normalistas. Tres de sus asesinos lo relataron. Contaron como los mataron, como los llevaron, como los quemaron vivos.
Mi mente entonces viajó a Santiago, la noticia por Cooperativa de cómo los milicos queman vivos a dos chicos que están en una protesta.
Quemados vivos.
Quemados vivos.
Y todo toma perspectiva.
Estamos hartos. Estamos hartos.
Yo estoy harta.
Estoy harta de la barbarie, del capitalismo, del nacionalismo burgués, del socialismo a la media de la posibilidades.
Estoy harta de que un estado ponga a la peor lacra de psicópatas asesinos a su orden para aniquilar, asesinar, destruir a una persona. Estoy harta.

La única salida es la revolución socialista.